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Bienvenidos a la Pagina de FanFics

Como su nombre lo indica en esta pagina son libre de publicar sus FanFics, así que demuestren el talento de escritor que tienen, deleitenos con historias creadas dentro de ese infinito y misterioso universo de su mente, transportenos a lugares maravillosos con los paisajes que un hombre que ya recorrió el planeta ni siquiera soñaría, presentenos a esos personajes únicos que gritan desesperadamente por conocernos y vivir en nuestra mente y corazón, haganos sentir los sentimientos que ustedes mismos sintieron al momento de imaginar esa parte de su FanFic. Disfruten de esta su hoja en blanco. Bienvenidos.

Ser Un Alicornio

Ser un Alicornio
La granja de manzanas era un lugar de mucho movimiento durante la primavera. Dos jóvenes ponis machos araban los campos mientras que una poni gris entregaba un cargamento de semillas y herramientas que llegaban por correo, entre los árboles de manzana se podían divisar otros dos ponis más.

En medio de todo el trajín llegó una visitante que bajaba del cielo, con cautela aterrizó, dio una mirada y abrió el portón dirigiéndose a la hacienda. Una potranca, de pelaje verde claro y crin de colores rizados que andaba por la hacienda cargando unas canastas en su espalda fue la primera en notar la presencia de la visitante.

Al mirarla, se detuvo en seco y sus ojos se abrieron a más no poder de la impresión.

¡¿Pri-princesa?!

"Oh, hola.", dijo la visitante, "Vine a ver a Applejack, ¿se encuentra por aquí?

"¿La-la tatarabuela a-Applejack?", preguntó la sorprendida potranca. La visitante asintió con un movimiento de cabeza y la joven potranca señaló hacia el granero sin poder quitar la vista de la visitante.

Allí en el granero, sentada en una mecedora, se mecía una anciana yegua que llevaba un viejo sombrero vaquero que le cubría los ojos. Su pelaje era gris pero tenía un tono muy saludable y su crin era tan rubia que casi parecía blanca. La visitante ignoró las miradas de los otros ponis en la granja y se acercó a la anciana yegua.

"Te tardaste en venir", dijo Applejack. Su voz era más ronca de lo que recordaba la visitante pero aún fuerte.

- "Vine apenas recibí tu carta".

- "Siempre fuiste del tipo que sólo acostumbra escribir, Twilight, supe que eso atraería tu atención". La vieja yegua se quitó el sombrero y alzó su vista a la poni que tenía en frente. Twilight se había hecho tan esbelta como alta. Su pelaje púrpura mantenía el brillo de siempre, sus ojos aún tenían el brillo de su juventud y su crin azul oscura era larga y fluida.

Parecía tener la edad de una poni joven adulta, pero la anciana yegua de quien había sido amiga por tanto tiempo atestiguaba su verdadera edad. Applejack se bajó de la mecedora. Twilight se puso a su lado para ayudarla al oír los numerosos crujidos de los huesos de su amiga, pero Applejack la apartó.

"Ah no, tú tampoco", se quejó Applejack, "estoy bien, de veras". Applejack se sacudió dejando salir algunos crujidos más. Twilight únicamente pudo sonreírle a su terca amiga.

"Veo que ya eres una tatarabuela", tratando de reprender a su amiga en forma de conversación. Applejack comenzó a estirar la espalda. ¿Cuántos huesos más tendría que crujir?

"Tatarabuela. Bueno, tía, pero tatarabuela suena más respetable, ¿cierto?", replicó Applejack. Señaló con la cabeza por sobre el hombro de Twilight, haciendo que la alicornio se volviese. En dirección contraria al granero se divisaba la hacienda de la familia Apple, la pequeña potranca que había encontrado Twilight iba saliendo en ese momento. "Esa es la más pequeña de las pequeñas", dijo Applejack.

"¿De las más pequeñas?, preguntó riendo Twilight. Applejack suspiró a través de sus dientes, había perdido uno, lo que creó un silbido.

"De la segunda más joven si recuerdo bien", replicó Applejack. Los crujidos que salían de Applejack terminaron al terminar ella de estirarse. La pequeña potranca aparentemente había llamado a su madre, una yegua de pelaje rojo brillante y crin café. La apariencia de la yegua invocaron en la mente de Twilight imágenes de Big Macintosh de hacía ya largo tiempo.

"¡Princesa Twilight!", Twilight se encogió al escuchar el saludo. "E-es un gran honor. ¿Desearía que-quedarse a almorzar? Tenemos cualquier manjar que usted desee, cualquiera que sea de…eh…manzanas eso sí" decía la yegua mientras sonreía nerviosamente. Applejack sólo grunó.

- "Claro, saca las almohadas finas de seda, ¿y por qué no sacas los cubiertos de oro también?"

La yegua miró preocupadamente a Applejack antes de volver a mirar Twilight, haciendo una pequeña reverencia. Twilight odiaba las reverencias. "Por favor, disculpe a la abuela Applejack, ella es-"

- "Una cercana amiga mía", interrumpió Twilight tratando de sonar relajada, "con quien me gustaría pasar un rato, si no es molestia".

- "S-sí, por supuesto", la yegua se apoyó en su hija y la hizo bajar la cabeza haciendo una reverencia. Twilight volvió los ojos y suspiró.

"Ah, sólo ve, Candy Apple." Dijo Applejack, "y deja a Appletini con sus quehaceres". La yegua se alejó meneando la cabeza. Twilight sonrió a las dos ponis antes de seguir a Applejack, dando una última mirada a la yegua y su potranca.

¿Qué a tu familia nunca se les acabarán los nombres?, preguntó Twilight.

"Eventualmente", respondió Applejack. Para su sorpresa, Twilight notó que el andar de Applejack era tan sólido como siempre.

"Te cuento, pensé que me agradaría ver a la familia Apple de regreso a toda su fuerza", dijo Applejack refiriéndose a todos los miembros de la familia que la rodeaban, "pero en vez de eso son sólo ponis que sólo me dicen cuando acostarme, qué puedo y qué no puedo comer por mis riñones." dijo refunfuñando.

"¡Y todavía puedo apear manzanas mejor que todos ustedes y lo saben!" gritó al aire. Twilight sólo sonrió a su amiga.

"Es bueno verte otra vez, Applejack" dijo Twilight. "Ha pasado mucho tiempo, pero tu carta...parecía urgente".

"Era urgente." replicó Applejack, "Era urgente que salieras de ese castillo y te vinieras un rato a pasear a Villa Poni. ¿O ya te olvidaste acaso de nosotros?"

Twilight sintió vergüenza y bajó la cabeza. "Yo…yo…", en ese momento fue sorprendida por un pequeño golpe en el hombro. Fue el golpe en ese punto exacto que la hizo dar un grito de sorpresa y hacer que sus alas aletearan por sí solas. Applejack soltó una carcajada mientras Twilight cerraba las alas.

"Ese truco siempre funcionaba con Rainbow", respondió Applejack sonriendo. "Me preguntaba si era sólo cosa de pegasos".

"Eso fué grosero", dijo Twilight.

"Te diré algo. Invítame entonces a almorzar y lo olvidamos todo", respondió Applejack con la cabeza en alto. Twilight volvió los ojos al escuchar la lógica de su amiga y continuó siguiéndola. El clima era hermoso ese día y Applejack se regocijaba con la paz y quietud de las afueras de Villa Poni. Applejack parecía vigilar a Twilight y al rato decidió hablarle.

"Entonces, cómo van las cosas con esa linda yegua que estabas viendo, eh..cómo se llamaba...."

"¿Te refieres a Luna?", preguntó Twilight. Applejack actuó sorprendida llevándose el casco de su pata a la cabeza (y casi haciendo volar su sombrero)

"Ah, es cierto.", respondió Applejack. Twilight simplemente soltó la risa.

"El elemento de la honestidad es terrible mintiendo." dijo Twilight. "Las cosas van bien gracias. No creo que yo pueda encontrar tal felicidad manejando la mecánica del gobierno, pero parece que a ella le emociona revisar cada ley que le dan para que la vea, y está constantemente tratando de mejorar el sistema...por supuesto, eso no siempre emociona a los burócratas."

"Me refería a cómo les está yendo a ustedes dos." respondió Applejack.

"Oh." dijo Twilight dando una mirada como pidiendo disculpas. "Muy bien. Recuerda qué hermosa fue la boda".

"Recuerdo que estabas tan sonrojada que creímos que se te había vuelto rojo el pelaje.", dijo Applejack sonriendo y mirando al cielo. "Sabes, ayudaste a mucha gente con eso."

"¿Te...refieres al casarme?" preguntó Twilight. Applejack asintió con la cabeza.

"Sip. Es difícil opinar algo al respecto teniendo un par de princesas milenarias que sienten una atracción por las yeguas jóvenes."

"¡Applejack!" dijo Twilight entre dientes avergonzada por la insinuación.

"Perdón, perro viejo nuevos trucos", respondió Applejack, "¿Y qué hay de Celestia? ¿No se siente desplazada ahora que su hermana está manejando gran parte de las cosas de gobierno?

"Para nada", dijo Twilight con orgullo. "A Celestia siempre le resultaba difícil balancear el trabajo de princesa con el de dirigir su escuela. Era lo que más amaba, y ahora puede pasar más tiempo con sus estudiantes, casi que siento celos."

"Yo creo que aún les llevas mucha ventaja, dulzura" dijo Applejack carcajeando.

Twilight sonrió y bajó la cabeza un poco al sentir cómo se le desinflaba el orgullo. "Sí, dije casi que siento celos".

- "Me sorprende que no te hayas ido con ella a ayudarla. Parece que tienes madera para eso."

Twilight meneó la cabeza. "Tal vez algún día llegue a dar clases, creo que sería divertido. Imagíname teniendo a mi propio fiel estudiante", dijo Twilight sonriendo a la sutil broma. "Pero por el momento, tengo mucho por aprender y explorar, existen tantas cosas que no están en los libros".

"Cierto, te dedicas a estudiar esa arque...arqueadagía", decía Applejack tratando de buscar el término.

"Arqueología." corrigió gentilmente Twilight. "De hecho. Nuestra especie se extendió rápidamente después que se extinguieron los golems, existen ruinas de lugares fundados por ponis que vivieron los primeros días del reinado de Celestia y Luna o quizás algunas generaciones después."

Es increíble que Nightmare fuera tan sagaz como para convencer a los ponis para que creyeran su historia, pero eso no significa que los vestigios de las antiguas historias se hayan perdido".

"Pero eso no es divertido si sólo te tele transportas, eso no es explorar", replicó Applejack.

- "No puedo teletransportarme a lugares que no haya visto, o al menos que no estén descritos propiamente. Muchas ruinas contienen extraña y antigua magia que debe ser preservada, uso más mis cascos que mi magia cuando voy a explorar".

En ese momento llegaron al centro de Villa Poni y Twilight se detuvo a mirar. Primero sonrió al volver a ver los puntos históricos, desde el edificio del ayuntamiento hasta la pastelería Sugarcube donde Pinkie Pie solía hacer sus fiestas.

Pero poco a poco se le fue apagando la sonrisa, siendo reemplazada por confusión y luego tristeza. "No reconozco a nadie." dijo Twilight en voz baja. Applejack se volvió y se apoyó en ella.

"Eso pasa cuando te vas por cuatro décadas, dulzura." replicó Applejack. Twilight asintió ligeramente. El brillo de sus ojos se había desvanecido. Applejack se apoyó nuevamente en Twilight, y la comenzó a guiar por el pueblo.

"Vamos, tenemos muchos lugares que ver", le dijo a Twilight. La alicornio asintió renuentemente y siguió a su vieja amiga por las calles. Por todo el camino Twilight atrajo miradas tanto de asombro como de temor. ¿Qué hacía una princesa aquí? ¿Qué estaba pasando? - se preguntaban los ponis en la calle.

Al fin Twilight se dió cuenta de que había pasado mucho tiempo. Nadie recordaba a la unicornio estudiosa y socialmente desadaptada que apenas podía manejar la biblioteca y salir con vida de todos los problemas en que se metía. Twilight luchaba por mantener la mirada al frente y tratar de ignorar el odio propio que crecía dentro de ella. Entonces, su mirada captó algo.

"Esto...es nuevo", se dijo a sí misma viendo el edificio que estaba frente a ella, era una barbería. Pero...Twilight vio algo en su mente. Recordaba a los árboles que allí estaban (les llamaba Cielo y Tierra), éstos habían crecido y habían más arbustos y el camino era el mismo.

Aquí se suponía que estaba la Boutique Carrusel de Rarity, pero en su lugar se encontraba un edificio completamente distinto. "Esto...no está bien ¿Dónde está?" se preguntaba mientras buscaba por todos lados. Seguro se había equivocado y la boutique se encontraba un poco más adelante, ¿qué le habían hecho?

Applejack suspiró. "Dulzura-" dijo Applejack, Twilight no la dejó terminar y corrió dentro del edificio sin pensarlo casi tumbando la puerta al entrar. Su entrada fue vista con ojos de asombro por los presentes dentro del establecimiento. Habían clientes cubiertos con sábanas, muchos mirando hacia los espejos hasta que ella entró. Había también unicornios tras ellos usando su magia para manejar las tijeras y los cepillos que se movían por el aire.

Todas las herramientas de peluquería hicieron un ruido estruendoso al caer cuando rompieron su magia los sobresaltados unicornios que las sostenían.

Twilight se estremeció al ver cómo caían las afiladas cuchillas de afeitar, afortunadamente sólo cayeron al suelo sin herir a nadie. Después miró a su alrededor. Había música que salía de unos altavoces en el techo, las paredes eran de un color canela y estaban llenas de estantes con champús, acondicionadores y lociones. El lugar era totalmente rectangular, con sólo unas ventanas cuadradas. Era un edificio completamente distinto, en ese momento Twilight notó las miradas sobre ella.

"Perdón me equivoqué de edificio", dijo Twilight sientiéndose más perdida que en su primer día en Villa Poni. Twilight retrocedió saliendo de la barbería.

Una vez afuera, se volteó y se encontró de frente con Applejack quien la miraba directamente a los ojos. Su amiga...estaba llena de arrugas tanto en los ojos como en la cara. ¿Cómo no lo había notado?

"Eres una idiota", le dijo Applejack. Twilight solo bajó la mirada. "Lo sé", respondió.

"¿Encontraste lo que buscabas?", preguntó Applejack.

"No." respondió Twilight meneando la cabeza. Miró nuevamente al edificio, "¿qué le pasó?, preguntó.

Applejack le respondió, "Rarity no era dueña del edificio, ella pagaba renta. Siempre quiso regresar allí y reabrir la boutique. Siempre decía que iba a ser dentro de poco, luego que el próximo año, luego que el otro año y así hasta que un año ese año no llegó, tú sabes qué pasó. Nunca tuvo potros, y Sweetie Belle, que el cielo la bendiga, tenía sus propios problemas. Así que el ayuntamiento tomó posesión del terreno, y..."

Twilight bajó la cabeza limpiándose las lágrimas de los ojos. "Bueno, pensaba que...en realidad...no sé qué estaba pensando".

"Vamos." le dijo Applejack, "Aún hay más". Twilight comenzó a entender porqué su amiga la había traído y la siguió por el camino.

"Ahora, si tenemos suerte podremos ir a la pastelería Sugarcube y-", en ese momento fué interrumpida por un ventarrón azul y rosa que la tiró al suelo mientras entraban en un callejón. Twilight dió un brinco de espanto y al limpiarse la polvareda pudo ver qué – o más bien quién - había tirado a su amiga al suelo. Un par de grandes ojos la miraban.

"¡Ahh! ¡Es una princesa!" gritó el pequeño pegaso azul. Miró hacia abajo para ver sobre quién había caído. "¡Aahh! ¡Es la abuela Applejack!" dijo pegando un sobresalto y aleteando unos pocos metros en el aire.

Dando un suspiro, Applejack se levantó. La mirada de Twilight estaba fija sobre la pequeña poni rosada que estaba en la espalda de Applejack.

"Hola", dijo la pequeña potranca con una gran sonrisa en su cara y en la mirada. Twilight estaba muda.

"¡Pinkella Dafne Pie!" gritó Applejack, mirando su espalda. "¿Qué andan tramando tú y Rush? ¡Bájate de mi espalda!"

La pequeña potranca de pelaje y pelo acolochado rosa se bajó de la espalda de Applejack con una risilla que de alguna manera le resultaba familiar a Twilight. "Oh, nada", dijo en ese tono que siempre usan los pequeños. No, además de ser más joven, esta potranca ya tenía su marca mágica, un regalo abierto con serpentinas que salían de él. No podía ser ella...pero...

"¡Nada mis cascos!" dijo Applejack. Luego miró al pequeño pegaso, "¿y tú qué tienes que decir Rush?"

"Ehh..." el potro miraba hacia todo lado mientras se rascaba la cabeza. Su crin extrañamente era de color blanco. "¿Sólo me metería en problemas si me atrapan verdad? Eh...¡Hasta luego!" El pegaso voló velozmente dejando un ventarrón tras de sí, ese pequeño era rápido.

"¡Rush! ¡Espérame!", Pinkella Dafne Pie salió detrás de su amigo, saltando en una manera que también le resultaba muy familiar a Twilight.

Applejack se volvió a Twilight, meneando la cabeza a los pequeños ponis que desaparecían velozmente.

"Bueno." dijo Applejack mientras tosía. "Ya conociste a la heredera de la fortuna de Pinkie Pie junto con el peor travieso en este pueblo desde...desde...", Applejack paró y pisoteó el suelo. El ceño de Twilight se frunció.

- "Pero-"

- "Sé lo que piensas", respondió Applejack. "Familiar de Scootaloo. Bueno, un poco pero dudo que lo sepas, y no tiene relación con...", Applejack bajó y meneó la cabeza.

Twilight asintió. "Y Pinkella...yo...".

"Lo sé, lo sé.", dijo Applejack, "Oye, cada generación necesita su Pinkie Pie, algunas cosas son universales y nunca cambian, yo ya debería saberlo".

- "...¿Dijiste la fortuna de Pinkie Pie?"

- "Sip. Viajas por todo Ecuestria cavando pero veo que aún necesitas salir más.", dijo Applejack regañando a Twilight. "La pastelería Sugarcube ahora tiene pastelerías en todo lado desde aquí hasta Fillydelfia, hasta tienen una en Ciudad Nimbo (Cloudsdale)."

- "Vaya. Sabía que a Pinkie le iba bien en aquellos días, pero..."

- "Creció más en los cascos de su hija.", siguió explicando Applejack, "Ella sólo siguió el sueño de Pinkie Pie. Ella quería que todos los ponis en todo lado tuvieran un lugar para hacer fiestas a cualquier hora. Gracias a eso, ya no es necesario que todos tengan que llegar hasta el Sugarcube de aquí. Y aún me debes un almuerzo".

- "Intentas decirme que sólo me querías mostrar..."

- "¡Almuerzo!".

Twilight sonrió levemente y continuaron su camino, Applejack la llevó al Delicatessen Narciso Amarillo. Era un lugar respetable que se especializaba en deliciosos sándwiches y era conocido por su gran servicio. El lugar estaba algo ocupado para cuando llegaron Applejack y Twilight.

Tan pronto como entraron al restaurante un mesero notó su presencia y dejó tirada su bandeja sin siquiera mirar sobre quién la tiró y llegó al podio de la entrada antes que ellas llegaran, bajando la cabeza lo más que podía ya que no podía hacer reverencia.

"¡Madam y Princesa Twilight! ¡Nos sentimos honrados, muy honrados con su presencia! ¿Y qué les trae a nuestro hu-hu-humilde establecimiento?

Twilight tenía que admitirlo, nunca había visto a un mesero de esa categoría tartamudear antes.

"Simplemente almorzar", respondió Twilight mientras el mesero sonreía nerviosamente.

- "¡Por supuesto! ¡Claro! ¿Dónde le gustaría sentarse? ¿Cómo podemos servirle?"

- "¿Qué tienen disponible?

"¡Pues, cualquier mesa está disponible, querida Princesa!", decía el mesero mientras trataba de ver cómo podía inclinarse sin golpearse la cabeza contra el podio. Twilight simplemente reprimió un suspiro.

"Cielos, no sé...en cualquier parte afuera estaría bien. También algún lugar en el que alguien ya no esté sentado", dijo Twilight sintiendo que tenía que agregar esa última parte. El mesero había bajado tanto la cabeza que parecía que se le iba a salir. Les llevó a una mesa que estaba vacía en el patio. Twilight vió al mesero hacerle una señal a otro empleado. También escuchó a Applejack soltar una pequeña risa.

"Vaya, vaya, acá te tratan como si fueras de la realeza o algo parecido", bromeó Applejack de una manera no muy discreta.

"Es por eso que no salgo mucho", respondió Twilight en voz baja. Al llegar a su mesa, Twilight vió que ya había un cojín púrpura en donde se iba a sentar. A ella le parecía que todos tenían uno a la mano por si acaso. Ella no quería aceptar el tratamiento especial, pero sabía que causaría más problemas si no lo aceptaba, seguro porque tal vez se sentirían ofendidos o algo por el estilo. Un mesero se acercó con dos menús apenas se fue el otro. Twilight tomó su menú y lo puso frente a sí mágicamente, al comenzar a leer vio que el mesero estaba aún allí esperando.

"¿Podría darnos un par de minutos?" preguntó Twilight, haciendo saltar al mesero.

"Se-seguro, estamos a su disposición", dijo el mesero mientras se alejaba retrocediendo. Una vez que se fue, Twilight desplomó su cabeza contra la mesa.

"¿Estás bien dulzura? Preguntó Applejack en tono casual como si nada pasara.

"Odio esto de ser Princesa. ¿Cómo hizo Celestia para aguantarme? Ahora lo entiendo".

"Bueno, eso pasa cuando te casas con alguien de la realeza, sabes.", respondió Applejack, "Solamente te están mostrando cortesía".

"Tienen miedo, Applejack, me temen. A mí.", suspiró Twilight, "Y es peor con Celestia y Luna por aquel asunto de Nightmare Moon. Pero no entiendo por qué me temen. ¡Nunca hice nada malo!".

"Para nada." respondió Applejack, volviendo los ojos. "Como si no tuvieras el poder de cerrar este lugar sólo porque te plazca, o simplemente porque podrías arrancarlo del suelo y lanzarlo de aquí a Canterlot."

- "¡Pero yo no hago cosas así!"

- "Pero podrías si quisieras."

Twilight grunó y miró a su alrededor. Villa Poni seguía siendo Villa Poni, aunque las caras fueran distintas. Por primera vez en años Twilight desesperadamente comenzó a añorar el lugar del que nunca fue parte por completo. Todo se empezó a desarrollar en su mente.

"Lo…extraño todo. La boutique de Rarity, las fiestas de Pinkie Pie, el Bosque Everfree (Bosque Libre), a Zecora, cuando Trixie llegó al pueblo, cuando te ayudaba a cosechar manzanas, o cuando..."

"Calma dulzura." dijo Applejack con voz dulce, como cuando una abuela habla a sus nietos. "También los extraño, y también te extrañé a ti. Sólo disfrutemos este momento, ¿está bien?".

Twilight sonrió y se irguió. En ese momento vio al mesero acercarse nuevamente a los dos minutos (al parecer tomó el par de minutos que le pidió Twilight al pie de la letra) y dio una rápida mirada al menú.

"El sándwich de pan de avena y zanahoria tostada suena exquisito.", dijo al mesero, "No traigo mucha hambre". El mesero nerviosamente tomó la orden.

"Sólo quiero las pajitas fritas.", dijo Applejack. Twilight se preguntaba si el mesero no había notado a Applejack hasta que ella habló. El mesero se fue con prontitud mientras otro llegaba de inmediato a servirles un par de grandes vasos de agua cristalina. Bueno, al menos ya les habían traído algo de beber.

"Mi estómago no aguanta mucho estos días." dijo Applejack. "Candy Apple trata de mantenerme alejada de los pasteles de canela y manzana y también de las tortas, sé que trata de cuidarme, pero estoy harta de eso." Twilight asintió y respondió "nunca llegué a conocer a tu familia completamente, lo siento".

"Bueno..." suspiró Applejack, "…los primeros en llegar fueron los hijos de Big Macintosh, pero no llegó a mi edad dejándome sola, así que yo sola me convertí en la "Abuela Applejack". Si la Abuela Smith me pudiera ver ahora..." terminó diciendo mientras meneaba la cabeza y la sonrisa le acentuaba más las arrugas. "Candy Apple es lo más dulce y tierna que he visto, pero si sigue así se va a morir antes que yo de tanta preocupación".

"¡No digas eso!" Respondió Twilight. Applejack la miró directo, pero antes de que pudiera decir nada llegó su comida. Eso fué rapido, pensó Twilight. Le dió una probada a su sandwich, el cual honestamente sabía muy bien, mientras que Applejack saboreaba sus pajitas fritas. Cada vez que Twilight tomaba un sorbo de agua de inmediato le volvían a llenar el vaso.

Trataba con todas sus fuerzas no suspirar de enojo o volver los ojos. Applejack se mantenía en silencio mientras comían y Twilight no encontraba de qué conversar. ¿Tanto se habían apartado todos estos años?

"Eh, yo ya terminé, ¿y tú Twi?", preguntó Applejack mientras la alicornio terminaba su almuerzo. Twilight se animó brevemente al escuchar nuevamente el apodo que le decía su amiga, pero su humor decayó nuevamente al ver que Applejack si apenas había comido.

"Conozco esa mirada. Eres igual que Candy Apple. No te preocupes, no hará diferencia." Esas palabras eran inusualmente enigmáticas en una poni como Applejack, pero Twilight simplemente asintió con la cabeza y se volvió a uno de los meseros que las rodeaban.

"La cuenta, por favor".

"Cortesía de la casa, milady", dijo el mesero.

Twilight frunció el ceño. "En realidad me gustaría pagar la-"

"¿Twi?", interrumpió Applejack, "Déjalo así". Twilight vió que su amiga estaba muy cansada, casi sin energía para mantener la cabeza erguida. Twilight se volvió hacia el mesero, "Agradecemos mucho la cortesía. Su establecimiento es digno de elogio".

"Sus palabras nos honran, Princesa". Twilight se encogió ante las palabras del mesero y la reverencia que las siguió. Twilight pensó brevemente en ese momento hablar con Luna y hacer ilegales las reverencias, pero no. En ese camino se encuentra la mente de una tirana, incluso una bien intencionada que sólo deseaba disfrutar de un almuerzo con su amiga.

"¿Vienes Twilight?", dijo Applejack quien se le había adelantado y se dirigía hacia el camino. Twilight procedió a alcanzarla y le pareció que el andar de su amiga era más lento que en la mañana.

"¿Sabes qué día es hoy verdad?" preguntó Applejack. Twilight estaba confundida, aparte de la carta nada le parecía hacer este día importante. Volvió a mirar a Applejack con una mirada de confusión. La anciana poni suspiró.

"¿En serio se te ha olvidado después de tanto tiempo? ¡Es mi cumpleaños yegua tonta!" Applejack sonaba decepcionada.

La noticia le pegó a Twilight como una piedra. Era el colmo. Era demasiado. Las lágrimas le corrían por las mejillas y esta vez no se molestó en limpiarlas.

"Ya calma, no te pongas así.", Applejack se apoyó en Twilight lo más que pudo casi recostándose en su ala. "Sé que no fué tu intención, de hecho yo ya que ni los cuento".

- "Tienes..."

- "Ochenta años." dijo Applejack en voz baja y nerviosa. "Conozco ponis que no vivieron ni la mitad de eso. Todas pasamos cierta edad, pero he querido preguntarte Twi, ¿por qué yo? Las demás también vivieron más de lo normal. Pero esto...no es correcto."

Twilight no se había dado cuenta que Applejack la llevaba a las afueras del pueblo. Twilight meneó la cabeza y dijo "Es algo natural, más o menos. Yo no hice ningún tipo de hechizo o magia si es a lo que te refieres. Eres sólida como un árbol de manzanas Applejack. Combina eso con una voluntad fuerte como la tuya y una vida saludable y te sorprendería hasta donde puedes llegar. Además...es posible que yo emita una ligera aura mágica a la que algunos ponis pueden ser algo receptivos."

- "¿Ligera?

- "Si, ligera. Lo que más influencia es la voluntad".

- "Tiene sentido, por eso es que Fluttershy también vivió tanto tiempo, ¿cierto? Ella también vivió una vida muy saludable."

- "Es cierto, usualmente los pegasos no viven tanto", continuó Twilight, "ella tenía un espíritu tan gentil, los años no le pesaban tanto como a las otras."

- "Pero tampoco era tan fuerte, ¿verdad?" preguntó Applejack. "Su corazón no pudo aguantar el dolor de cuando su pequeña nieta...", Applejack paró para limpiarse las lágrimas.

"Debí haber estado allí.", dijo Twilight con rencor hacia sí misma. "¡Nunca debí haber dejado a Villa Poni ni a ustedes tampoco!", dijo pisoteando el suelo y deseando poder patearse ella misma. Applejack suspiró y la calmó nuevamente.

"Ya tranquila", dijo Applejack a Twilight, nuevamente hablando como una dulce anciana. "Las princesas te necesitaban, y no hubiera sido correcto que nosotras te hubiéramos retenido en Villa Poni. Además, no había nada que pudieras haber hecho por su nieta, a menos que hubieras podido hacer que una avalancha se devolviese a la cima. Bueno, de hecho sí puedes hacerlo, pero sabes a lo que me refiero".

"¿Ves? Pude haber hecho algo." dijo Twilight bajando la cabeza.

- "No debes andar pensando así. Muchas veces quieres llevar el peso del mundo tú sola. Además las cosas tienen su propia manera de funcionar.", respondió Applejack.

Las dos se detuvieron, Twilight alzó la mirada y se dió cuenta de adónde la había llevado Applejack, era donde antes vivía Fluttershy, pero su choza ya no estaba allí, en su lugar había un edificio con un letrero que decía:

"Clínica veterinaria y hospital Libélula"

Twilight leyó las grandes letras pintadas en el gran y monolítico edificio. No tenía la mejor apariencia, pero era imponente, más ventanas que edificio, dejando pasar la mayor cantidad de luz solar posible. El edificio estaba rodeado por los más hermosos jardines que Twilight había visto fuera de Canterlot, casi que igual de cuidados. Twilight podía divisar gran cantidad de especies de pájaros en los árboles que vivían en el área, una madriguera de conejos al lado del camino que llevaba al hospital y el edificio estaba rodeado de hermosas flores cuyos colores vibraban con el esplendor de la primavera.

Esta vez, al menos se detuvo un momento para limpiarse la lágrimas que le bajaban por la mejilla. "Recuerdo este edificio. Celestia vino a la inauguración. Yo...no pude venir...no podría haber aguantado..."

- "Fueron ustedes las que hicieron esto posible.", respondió Applejack. "Fluttershy no era alguien tuviese una gran cantidad de dinero, ni en el banco, ni en su casa, ni en ningún otro lado. "Eso la familia lo sabe bien. Sabes, su nieto Fluttershy Tercero es un gran doctor."

- "Oh, bueno, eso es...", dijo Twilight antes de pausar por un momento, "...espera, ¿ése es su nieto Fluttershy?

- "Sip." respondió Applejack. "Aparentemente sus padres deseaban mantener la tradición. Es un muy buen potro."

- "Tú, eh... ¿lo conoces bien?"

Applejack suspiró. "Recientemente me ha visto varias veces. Vamos, ya casi terminamos." Applejack se salió del camino y fue hacia el bosque. Twilight estaba confundida.

Applejack, ¿dónde vamos?

- "Es un atajo." respondió Applejack.

- "Segura de que deberías-"

- "¿Y por qué Spike no pudo venir?" interrumpió Applejack cambiando la conversación. Twilight arrugó la cara pero le permitió a su amiga continuar con el nuevo tema.

- "Lo siento, comenzó una siesta el año pasado".

- "¿Sigue durmiendo?"

- "Los dragones pueden dormir hasta cien años, sabes", respondió Twilight. Applejack simplemente continuó caminando.

- "¿Twilight?" preguntó Applejack con la voz tensa.

- "¿Sí?"

- "¿Vas a estar allí para cuando despierte verdad?"

- "Eh...s-sí."

- "Y los dragones cuánto es que-"

- "Unos dos mil años. Hay mucha variación, y los registros no son...precisos." Twilight cerró brevemente los ojos, y alzó la vista nuevamente para ver el camino. Applejack se estaba esforzando para subir esa colina, haciendo grandes esfuerzos a cada paso.

"Yo también estaré allí cuando suceda." dijo Twilight a Applejack anticipándose a la pregunta de su amiga. "Eventualmente él también...y... él habrá sido la última criatura aparte de las princesas que de verdad me conocieron."

- "Hablas como si ya hubiera pasado." dijo Applejack con algo de enojo "Y te olvidas de algo, tonta yegua".

- "¿Qué?"

- "¿Qué edad tienes? ¿Eres un poco menor que yo verdad? También conoces a las princesas. Y sé que conoces a una muuuuy demasiado bien" dijo Applejack volviendo a ver a Twilight con una sonrisa maliciosa, quien después de todos esos años todavía no podía evitar sonrojarse.

"Y habrán otras. Sabes que sí. Tarde o temprano llegará alguna pequeñina con su cabecita llena de ideas y quizás magia que deberás conocer, no tendrás opción". Con la respiración agitada Applejack llegó a la cima de la colina. Twilight llegó un momento después y se detuvo a mirar. Esta colina era la más alta que había por allí. Twilight podía ver todo desde allí, la granja de manzanas, el hospital e incluso el interior de Villa Pony.

Applejack se paró enfrente de una solitaria lápida. "¿Recuerdas el funeral no es cierto?" Preguntó Applejack mientras las lágrimas se acumulaban en sus arrugas. "Fué la última vez que podríamos decir que estuvimos todas juntas".

- "Yo...lo recuerdo, jamás podría olvidarlo. Llovió ese día. No creo que estuviera programado que lloviera, pero llovió".

- "Recuerdo a Fluttershy más que todo. ¿Ya se estaba volviendo senil para entonces cierto? Se pasó todo el día preguntando por Angel." dijo Applejack mientras se limpiaba la cara. "Se mantuvo en silencio mientras traían el ataúd".

- "Recuerdo el potro que le hizo una mala broma a Pinkie Pie después del funeral." dijo Twilight mientras se sentaba al lado de Applejack". "Era un chiste sobre cómo ella al fin se había encontrado con una ocasión que ni ella misma podía celebrar. Después de la forma en que ella lo miró no me hubiera sorprendido que ese potro se hubiese tragado la lengua."

- "Ja, creo que casi lo hizo.", dijo Applejack mientras se sentaba. Applejack sonreía, pero al mismo tiempo también lloraba.

- "Rarity arruinó su vestido con la lluvia. Simplemente no se podía ir." dijo Twilight. "Recuerdo el semental con el que estaba...parecía ser alguien muy bueno. Seguro nunca funcionó su relación."

- "No. Solterona hasta el final.", dijo Applejack mientras le temblaba el cuerpo. "Han pasado treinta y cinco años desde que Rainbow murió y nos separamos, Twi, lo sabes. Todavía puedo ver su cara, tan brillante y llena de energía como siempre. Nunca quise decírtelo Twilight, pero... todavía me duele. No puedo olvidar su sonrisa ni el día que nos conocimos."

Twilight se apoyó en su amiga que suspiraba para darle consuelo, y también para recibir consuelo de ella.

- "Vámonos." dijo Twilight, "Fué una hermosa visita, pero debemos regresar a tu casa."

Applejack se mantuvo en silencio, cerró los ojos y bajó la cabeza. "No podré regresar a casa, Twilight."

- "¿Pero a qué te refieres?" dijo Twilight mientras se le hacía un nudo en la garganta del pánico.

- "Sabes a qué me refiero.", dijo Applejack mientras alzaba la mirada hacia la lápida.

- "N-no...no puedes estar tan segura."

- "Ya es mi hora. Aunque me dicen que con algunas píldoras y mucho descanso en cama tendría un par de años más, pero..."

- "Eso no suena tan mal." dijo Twilight tratando de convencerla de regresar.

- "Con eso de mucho descanso en cama quieren decir que me quede allí. Eso no es vida, Twi, no para mí."

Applejack seguía temblando. "He criado muchos potros y potras desde que eran pequeños, los vi hacerse viejos y también los vi morir. No he visto a ninguna de mis amigas en al menos quince años."

- "Por favor, detente.", dijo Twilight sollozando, "Tú no vas a..."

Applejack le sonrió a su amiga. "Calma, no te exaltes." dijo mientras le limpiaba las lágrimas a Twilight. "Una vez dijiste que la amistad les había dado a los golem algo porqué vivir. ¿Verdad? Es cierto que tengo a los míos, pero yo ya soy una carga para ellos. Agoté mi tiempo hace rato, y estoy muy cansada." dijo Applejack mientras miraba a su amiga a los ojos. "Ahora vete, ellos saben que es aquí donde me van a encontrar y no quiero que me veas así".

"¡N-no!" dijo Twilight mientras le corrían las lágrimas y los sollozos le oprimían la garganta. "He estado extrañando todo. ¡A todas las extraño! ¡A ninguna he olvidado, te digo la verdad! Y pienso estar aquí contigo...tengo que estarlo, por favor."

"Está bien entonces." dijo Applejack. "Ya no tengo fuerzas para seguir discutiendo contigo".

Las dos se quedaron allí, apoyándose la una en la otra. Applejack se recostó en el césped. Twilight se quedó a su lado, Applejack se acurrucaba contra ella de la misma manera en que Twilight hacía con Celestia cuando era pequeña. Al atardecer, las dos aún estaban allí. Applejack dejó salir un suspiro, sus ojos llevaban una hora sin abrirse.

"Twi... ¿dónde estará Rainbow? ¿La veré otra vez? ¿Las veré a todas?"

- "Es difícil decirte dónde, pero sí. Es como los cielos, pero aún mejor. Hay tierra y hermoso cielo azul, muchos pájaros y lindas criaturas."

- "¿Y manzanas?"

- "Todas las que puedas cosechar. Sé que ella te está esperando, todas lo están." le dijo Twilight.

- "Ajá. ¿Twi?"

- "¿Dime?"

- "Todas te vamos a esperar también. Pero si no regresas con muchas historias ni con una larga y buena vida detrás tuyo...te daré una paliza."

- "Lo haré, Applejack.", dijo Twilight, "Te lo prometo."

- "Ajá." suspiró Applejack, quien se ponía más tiesa a cada momento. Twilight esperó, pero nunca sintió agitación alguna en la anciana yegua. Twilight empezó a llorar nuevamente, se dió cuenta al rato porque no sentía el llanto, sólo se sentía con frío.

Rato después de haber salido la luna y de haber suspirado su amiga su último aliento, Twilight se quedó allí como tratando de mantener caliente su cuerpo. Se quedó allí, mientras miraba la lápida, el cielo estrellado y el mundo que había dejado atrás.

Sin embargo, no podía quitar su atención de la inscripción en la lápida:

Aquí yace Rainbow Dash,
Leyenda de los Relámpagos (Wonderbolts).
Fundadora de la Liga Real Aeronáutica de Ecuestria,
y más importante, con sus propias palabras,
la amiga más leal que pueda existir.